29 de agosto de 2008

Bloqueos mentales

Bloqueos mentales

Si Galileo fue perseguido y entregado por sus enemigos a la Inquisición, ello no se debió tanto a que sus descubrimientos contradijesen la doctrina de ciertos pasajes de los textos sagrados (lo cual proporcionó el pretexto para la condena), como a que ponían en cuestión las doctrinas aristotélicas entonces admitidas y enseñadas, de suerte que los descubrimientos galileanos chocaron con un verdadero bloqueo psicológico que afectó a varios de los más poderosos portavoces oficiales de la ciencia de su época.
— PIERRE GUÉRIN —

Durante la Edad Media y los albores de la modernidad, la palabra "Aristóteles" era la autoridad última a la cual apelaban los sabios para decidir cuestiones de hecho. Se dice que uno de los eruditos a quién Galileo ofreció su telescopio, para ver las recientemente descubiertas lunas de Júpiter, se negó a mirar, convencido de que no podría ver nada, ¡puesto que nada se mencionaba sobre el particular en el tratado de Aristóteles sobre astronomía!
Alfred Russel Wallace, el descubridor simultáneo de la evolución biológica junto con Darwin, difería con éste en el aspecto más trascendental. Russell estaba también convencido que todos los animales y plantas habían evolucionado a través de la selección natural, pero no los seres humanos. ¡Wallace sostenía que la existencia del hombre como especie obedecía a que alguna chispa divina debía haberse hecho presente en fecha relativamente reciente! En su Diario de viaje Darwin narra las crisis religiosas por las que pasó, mientras en su mente maduraba la idea de la evolución de las especies, donde él sí incluía al hombre, por supuesto. El que haya podido sobreponerse a tales crisis religiosas es lo que le permitió culminar con éxito su obra de investigación y con ello alcanzar, merecidamente, el derecho de ocupar un lugar prominente entre los científicos más brillantes que ha producido la humanidad. Por cuanto a Wallace casi nadie lo conoce y lo tiene, quizá, también bien merecido. Es evidente que en él, la influencia o el espesor de las ideas de su época no le permitieron ver con suficiente claridad lo que la historia natural revelaba ante sus ojos.
En la obra ya citada El Cerebro de Broca, Carl Sagan dedica el primer capítulo a Paúl Broca, cirujano, neurólogo y antropólogo francés, quien fue una de las figuras más destacadas de la medicina y la antropología del siglo pasado. En él nos relata que Broca fundó, no sin antes vencer muchos obstáculos que el gobierno y el clero le imponían, una sociedad de {librepensadores}; nos dice asimismo que fue uno de los pocos científicos de su época que mostraron adhesión a la tesis darwiniana de la evolución y que a él se atribuye la afirmación de que "prefiero ser un mono trasformado que un hijo degenerado de Adán"; y , en fin, que por su manera de ser y de pensar fue denunciado por "materialista" y "corruptor de la juventud", como lo fuera siglos antes Sócrates. Pero lo revelante de este capítulo— nos señala Sagan— es que incluso, para alguien como Broca, quien fue extraordinario en muchos campos del saber científico, y que no escatimó esfuerzos a favor de la libertad de la investigación, era en realidad muy difícil mantenerse totalmente apartado de los prejuicios y del fanatismo de su época: Entre otras cosas, Broca creía en la superioridad de los hombres frente a las mujeres y en la de los blancos frente a las demás razas. Si los prejuicios prevalecientes pueden lograr corromper a los mejores hombres, se pregunta Sagan, ¿cuantas de las creencias de nuestra época, de las que consideramos como "verdades evidentes" llegarán a ser vistas como fanatismo gratuito por nuestros inmediatos sucesores? La moraleja de esto, concluye Sagan, consiste en que debemos aprender a discutir profunda y seriamente nuestras creencias más "sólidamente" arraigadas.
Y yo te pregunto, navegante de la red, ¿Crees que la palabra "Dios" encierra una de esas verdades evidentes que nadie debería ponerse a discutir? ¿Crees que quien afirma la inexistencia de Dios debe estar necesariamente trastornado en sus facultades mentales? Lo que no cabe dudar— diría yo— es que la respuesta a esto depende de lo que deba entenderse por este término "Dios", y eso lo veremos más adelante cuando dentro de la sección de la Lógica toquemos el tema de las definiciones. Mientras tanto te invito a reflexiones y te sacudas de los posibles bloqueos psicológicos que te estén impidiendo pensar con claridad sobre esta cuestión de la creencia en la existencia de Dios. Porque si juzgas, por ejemplo, que para negar la existencia de Dios se requeriría saberlo todo acerca de las últimas causas del origen de la vida y del universo, entonces ciertamente estaríamos ante un bloqueo psicológico. Quien afirma que la Tierra NO es el centro del universo no está obligado a saberlo todo en materia de cosmología, aunque si precisa saber al menos un poco. Quien afirma que Hernán Cortéz NO conquistó Perú, no necesita saberlo todo sobre historia o geografía, aunque si precisa saber al menos un poco. El ateo, quien afirma que un Dios antropomórfico dotado de conciencia, voluntad, inteligencia, moral y sentimientos, NO puede ser el creador del mundo en vivimos, tampoco está obligado a saberlo todo sobre cosmología, lógica, biología, antropología, o etología, aunque también precisa saber al menos un poco de todo esto y un poco también de algunos otros campos o áreas del conocimiento científico. Y si el ateo puede evidenciar que TODOS los dioses están irremisiblemente provistos de esos atributos antropomórficos, entonces eso equivaldrá, de acuerdo a una lógica elemental, a afirmar que un dios así, NO existe. El ateo no es, pues, un ser soberbio o engreído que pretenda poseer las claves de los secretos del universo. Los conocimientos del ateo son más bien modestos, aunque eso sí, presentados en forma de hechos bien fundamentados. Para ser ateo, para negar la existencia de Dios, se requiere, más valor y humildad, que sabiduría.

Fuente: “Revolución del Ateísmo”

13 comentarios:

Victor dijo...

Francisco Pizarro conquistó Perú.
A propósito, después de toda la monserga: que existía un señor poderoso dueño de toda la Tierra (el rey de España) y de un dios único y universal a los cuales le debíamos acatamiento. Atahualpa preguntó que dónde salia todo eso: El cura que acompañaba a Pizarro le mostró la biblia, diciéndole que allí estaba la palabra de dios. Atahualpa acercó su oído al libro y respondió que ahí no se escuchaba nada y lanzó el libro al suelo. Preso de loco frenesí, el cura empezó a gritar: ¡sacrilegio, sacrilegio! y los españoles atacaron a los acompañantes de Atahualpa, masacrándoles a todos, conviertiendo este hecho en el más repudiable hecho de los expoliadores (mal llamados "conquistadores")
El resto es historia conocida: prisión de Atahualpa y posterior ejecución, a pesar que el inca había cumplido con su palabra de "llenar de oro a los españoles"
Esto de falta a su palabra por los españoles no era novedad: recuérdese el ejemplo de Colón, quien murió en la miseria y los reyes jamás cumplieron con lo que le prometieron y firmaron en las Capitulacines de Santa Fe.

Alexánder dijo...

No obstante, cuando señalan al caso de Galileo para probar que la ciencia fue reprimida por la religión, los científicos harían bien en recordar que el descubrimiento de Galileo no fue aceptado por el círculo dominante de investigadores de su tiempo. Contrario a lo que se creía entonces, la Biblia no estaba en desacuerdo con aquella verdad. La Palabra de Dios no necesitó ninguna revisión. Lo que causó el problema fue una mala interpretación de la Biblia por la Iglesia Católica.

Albrecht Gundelach dijo...

Alexander, no podemos comparar un texto religioso con las ciencias. La Biblia no es un texto científico. Las religiones y las ciencias naturales se mueven en planos totalmente distintos.
.

Alexánder dijo...

En contraste con los dioses inanimados de las naciones, a Jehová se le llama “el Dios vivo”. (Jer 10:10; 2Co 6:16.) En todas partes hay testimonio de su actividad y grandeza: “Los cielos están declarando la gloria de Dios; y de la obra de sus manos la expansión está informando”. (Sl 19:1.) Los hombres no tienen ninguna razón o excusa válida para negar a Dios, ya que “lo que puede conocerse acerca de Dios está entre ellos manifiesto, porque Dios se lo ha puesto de manifiesto. Porque las cualidades invisibles de él se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben por las cosas hechas, hasta su poder sempiterno y Divinidad, de modo que ellos son inexcusables”. (Ro 1:18-20.)
La Biblia dice que Jehová Dios vive desde tiempo indefinido hasta tiempo indefinido, para siempre (Sl 90:2, 4; Rev 10:6), que es el Rey de la eternidad, incorruptible, invisible y el único Dios verdadero. (1Ti 1:17.) No ha existido ningún dios antes que Él. (Isa 43:10, 11.)

Albrecht Gundelach dijo...

Aquí tenemos un claro ejemplo de cómo el fundamentalismo religioso, bloquea las mentes de tal manera, que las personas afectadas usan argumentos que no pueden ser demostrados y que son ilógicos e irracionales, para justificar y tratar de divulgar sus creencias. Y es justamente sobre esto que trata este artículo.
En un principio había pensado en eliminar este comentario, porque es un nuevo intento del señor Alexander para hacer publicidad a sus creencias, debido a la enorme divulgación que ya tiene mi blog en todo el mundo.

Roberto De la Cruz dijo...

Okey! Las guerras de las Cruzadas, que costaron tantas vidas humanas fueron también una mala interpretación de la biblia? ¿La famosa Inquisición, que llenó de horror y sangre toda la historia de la Edad media y sumió en la oscuridad todo el proceso de desarrollo de la humanidad, fue otra mala interpretación de la biblia? Los bloqueos mentales son elementos fundamentales de las creencias religiosas todas. La biblia tiene 2,000 años de existencia (¿?) y de ella no podemos extraer nada nuevo más que citar textualmente a hombres "inspirados". La ciencia tiene otra dimensión, es puro desarrollo. La biblia solo ofrece lo mismo, un conjunto de citas cuyo "éxito" depende de que creamos en ella, sin aportar nada nuevo. No sé como en un contexto histórico-científico como el que plantea aquí Albretcht alguien sea capaz de mencionar la biblia como referente para establecer semejanzas o comparaciones.

Alexánder dijo...

Durante el tiempo en que se estaba escribiendo la Biblia, muchas personas creían que cosas como el Sol, la Luna, el estado del tiempo y la fertilidad estaban controladas, no por leyes naturales, sino por dioses que habitaban este mundo. Pero los profetas hebreos de la antigüedad no compartían ese punto de vista. Ellos sabían que Jehová Dios podía controlar las fuerzas de la naturaleza, y que así había hecho en determinadas ocasiones (Josué 10:12-14; 2 Reyes 20:9-11). Con razón John Lennox, profesor de Matemáticas de la Universidad de Oxford (Inglaterra), señaló que a aquellos profetas “no les era necesario desdivinizar [de dioses míticos] el universo, por la sencilla razón de que nunca habían creído en los dioses. De esas supersticiones les había librado su fe en un Dios Verdadero, Creador del cielo y la tierra”.
¿Cómo los libró su fe en Dios de la superstición? Para empezar, el Dios verdadero les reveló que él regía el universo valiéndose de estatutos concretos, o leyes. Por ejemplo, hace más de tres mil quinientos años, Jehová le preguntó a su siervo Job: “¿Has llegado a conocer los estatutos de los cielos?” (Job 38:33). En el siglo VII antes de nuestra era, el profeta Jeremías también escribió en cuanto a “los estatutos de cielo y tierra” (Jeremías 33:25).
Por lo tanto, todos los que en ese tiempo tenían fe en los escritos de los profetas bíblicos sabían que el universo se rige por leyes racionales, no por caprichosos dioses míticos. De ahí que aquellos fieles siervos de Dios no adoraran cosas que él había creado —como el Sol, la Luna o las estrellas— ni abrigaran supersticiones en cuanto a tales creaciones (Deuteronomio 4:15-19). Más bien, consideraban que las obras divinas son objetos dignos de estudio que reflejan la sabiduría, el poder y otras cualidades de Dios (Salmo 8:3-9; Proverbios 3:19, 20).
Al igual que muchos científicos de nuestro tiempo, los hebreos de la antigüedad creían que el universo tuvo principio, pues Génesis 1:1 dice: “En el principio Dios creó los cielos y la tierra”. Además, Dios le reveló a Job que la Tierra está “colgando [...] sobre nada”, es decir, suspendida en el espacio (Job 26:7). Por último, más de dos mil quinientos años atrás, el profeta Isaías escribió que la Tierra tiene forma de círculo, o esfera (Isaías 40:22).
Como hemos visto, la Biblia sí concuerda con las verdades científicas en cuanto a la naturaleza. De hecho, la ciencia y la Biblia no solo son compatibles, sino que se complementan perfectamente. Descartar cualquiera de las dos es dejar cerrada una puerta que conduce al conocimiento de Dios (Salmo 119:105; Isaías 40:26).

Albrecht Gundelach dijo...

Referente al comentario de Alexander sólo puedo exponer, que religión no es ciencia – la Biblia es un texto religioso -, y ciencia no es religión. Esto hay que dejarlo muy bien en claro

Roberto De la Cruz dijo...

Bueno, está muy claro: la ciencia es conocimiento, la religión es creencia. La ciencia se ha podido erigir por el aporte y el esfuerzo de mucha gente (creyentes y ateos). La religión se erigiò hace muchos años por el aporte de un grupo de personas "inspiradas" que dicen que vieron u oyeron. Eso no es ciencia, ni tiene méritos para considerarsele como tal. Cada vez que un creyente tiene que argumentar algo apela a que Juan dice, Isaías dice, etc. Eso no es conocimiento. Creer en lo que esas personas "inspiradas dijeron" es una opción particular, personal. La ciencia no actúa de ese modo. Los supuestos que emanan de la ciencia son generales, válidos para todos (querramos aceptarlo o no). Nunca son concluyentes, pues siempre dejan la ventana abierta para reformarse. Las creencias que emanan de la religión son puros dogmas, que por cierto, pretenden obligarnos a que creamos en ellos. No, la ciencia y la religión no se complementan, ni siquiera comparten el mismo espacio...

Alexánder dijo...

Sin embargo, el mayor obstáculo a la aceptación de la Biblia como la Palabra de Dios puede haber sido la conducta de la cristiandad. Ese sistema afirma que sigue la Biblia. Sin embargo, su conducta ha causado gran oprobio tanto a la Biblia como al mismísimo nombre de cristiano. Como predijo el apóstol Pedro, ‘se ha hablado injuriosamente’ del camino de la verdad. (2 Pedro 2:2.)
Mientras la iglesia proscribía la traducción de la Biblia, el papa apoyaba enormes proyectos militares contra los musulmanes del Oriente Medio. A estas empresas bélicas se las llamó “santas” Cruzadas, pero no tenían nada de santas. La primera —llamada “la Cruzada del pueblo”— fue una muestra de lo que después vendría. Antes de partir de Europa, un ejército ingobernable, agitado por predicadores fanáticos, se volvió contra los judíos de Alemania y fue exterminándolos en un pueblo tras otro. ¿Por qué? El historiador Hans Eberhard Mayer dice: “El argumento de que los judíos merecían castigo por ser enemigos de Cristo fue solo una débil excusa para ocultar el verdadero motivo: la codicia”

Alexánder dijo...

Charles Darwin popularizó la teoría de la evolución durante el siglo pasado. Mientras se hallaba en las islas Galápagos, en el Pacífico, Darwin quedó muy impresionado por las diversas especies de pinzones que había en las diferentes islas, especies que, según su deducción, tenían que haber descendido de una sola especie ancestral. En parte debido a esta observación, promovió la teoría de que todas las cosas animadas venían de una forma original sencilla. Afirmó que la selección natural —la supervivencia del más apto— era la fuerza impulsora tras la evolución de las criaturas más elevadas desde las inferiores. Alegó que, gracias a la evolución, los animales terrestres habían procedido de los peces, las aves de los reptiles, y así sucesivamente.

En realidad lo que Darwin observó en aquellas islas lejanas no estaba en conflicto con la Biblia, que admite la variación dentro de una división o clase abarcadora de criaturas vivas. Por ejemplo, las diferentes razas de la humanidad vienen de un solo par original de humanos. (Génesis 2:7, 22-24.) Por eso, no sería raro el que aquellas diferentes especies de pinzones se derivaran de una especie ancestral común. Pero siguieron siendo pinzones. No cambiaron por evolución para transformarse en halcones ni águilas.

Ni las diversas especies de pinzones ni ninguna otra forma de vida que Darwin observó probaron que todas las cosas animadas, sea que se trate de tiburones o gaviotas, elefantes o lombrices, tengan un antepasado común. No obstante, muchos científicos afirman que la evolución ya no es solo una teoría, sino que es un hecho. Otros, aunque reconocen los problemas que presenta esa teoría, dicen que, de todos modos, creen en ella. Es popular hacer eso.

Albrecht Gundelach dijo...

Comparto totalmente con lo expuesto por Roberto De la Cruz

Albrecht Gundelach dijo...

Alexander, te equivocaste de artículo, el tema tratado aquí no se relaciona con la evolución y con Charles Darwin. Te pediría publicar nuevamente Tu comentario, pero en la dirección correcta.