2 de septiembre de 2008

Un supuesto Dios bueno

Un supuesto Dios bueno

Los cristianos alaban a un supuesto dios bueno, Yahvé y rechazan al supuesto malvado, Satanás. Según el génesis, Yahvé habría creado todo lo buen y lo malo y entre esto también a Satanás, la eterna serpiente. Aquí ya se presenta el primer problema. Si esa serpiente es aquella que existió desde el principio estaría a la par de Yahvé – especialmente si se habla de la ETERNA serpiente. O sea, Satanás siempre estuvo junto a Dios. Pero aceptemos que un supuesto dios existió siempre, y en un momento dado se le ocurrió crear al universo con todo lo que hay en él hoy día, incluyendo a Satanás. ¿Que fue que lo que lo motivó? Se dice que Dios ya nos amó y nos conoció de antes ¿Antes de que? Antes de nacer no puede ser, ya que según la doctrina cristiana el alma se forma en el mismo momento de la concepción (dogma católico). La iglesia católica rechaza y condena la creencia de la existencia del alma antes del acto de concepción. Según la fábula del génesis, Adán y Eva fueron tentados por la “eterna” serpiente, para comer la fruta del árbol de la sabiduría y del conocimiento. Esto en sí, no tiene nada de malo ser sabio y tener conocimientos. ¿Por qué esto se transformó en un pecado y el peor pecado jamás cometido por unas “personas”, por el cual la humanidad hasta hoy estaría viviendo en pecado? ¿Fue ese Dios que no quiso que los seres humanos tuvieran sabiduría y conocimientos, o fueron sacerdotes que inventaron este cuento, para ocultar sus fechorías y en provecho propio, y tener el dominio sobre todos los demás, haciendo creer al resto, que sólo mediante ellos se puede llagar a un supuesto dios? La iglesia católica condenó a muchos científicos como Galileo y Bruno. Hasta hoy la iglesia católica, en el fondo, rechaza los avances tecnológicos, ya que con cada nuevo conocimiento, ellos pierden más terreno.Los cristianos en general hablan de un buen dios y de un malvado diablo. Pero veamos lo que dice la Biblia sobre ese buen Dios, en Números 31, 1 al 18 (Ejemplo: Versículo 17: Matad, pues, ahora a todos los varones de entre los niños; matad también a toda mujer que haya conocido varón carnalmente.) El dios del A. T. mandó a asesinar y cometer genocidios como un Hitler cualquiera. Algunas personas, tergiversan estos actos, diciendo que estos fueron inventos de los sacerdotes (Posiblemente esto sea cierto). Pero esto, para los cristianos en general, no puede ser aceptable ya que estaría contradiciendo la palabra de su Dios. Ese dios en ninguna parte habla de ser alegres, de reír, ser felices, ¿o será que los sacerdotes no quieren esto? A las supuestas primeras personas, después que el diablo les dio el “pecaminoso” conocimiento, "Dios" los echó del Edén. Poco después ese dios “amoroso” se quiso deshacer de toda la humanidad. Tiempo después mandó a sacrificar a su propio hijo, para salvar a la humanidad, que en un momento dado quiso eliminar totalmente.
Para los actuales sacerdotes que se arrogan ser los representantes de ese dios, en la tierra, les prohíben el placer a sus seguidores, ejemplo les prohíben el placer sexual a sus sacerdotes, y ojala que durante el acto de lo procreación no exista el placer, y que este acto sea sólo para la procreación. Y ese supuesto dios cristiano-judío, condenó a la mujer a que pare sus crías con dolores, cuando debería ser uno de los momentos más sublimes de una mujer. Pero para los cristianos no hay nada mejor y válido que el sufrimiento.
Hubo en especial una persona con una mente totalmente enfermiza, que – no se si ya es santo o no – la madre Teresa de Calcuta. Que en sus hospitales de la muerte, en la India, prohibió el uso de calmantes para el dolor, argumentando, que mientras mas sufre de dolor un enfermo más cerca estaría de Jesús.
Veamos ahora la maldad de Satanás. En ninguna parte de la Biblia u otra escritura este malvado ordenó matar a alguien. Les dio la sabiduría y el conocimiento a los humanos (¡Oh! que maldad más grande). Tampoco jamás alguna institución u organización en ninguna época y lugar, ha asesinado a personas en nombre de Satanás, como lo hizo la iglesia católica en nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo. Pero ser católico es lo máximo y ser satánico es lo peor. Todo lo malo en el mundo se le imputa al diablo y todo lo buen al “buen Dios” ¿No será al revés el asunto?
aagb

6 comentarios:

Daniel Barona Narváez dijo...

Muy bueno tu artículo. Coincido contigo en esta supuesta bondad de Dios y la supuesta maldad de Satanás. Ambos personajes mitológicos son considerados como representantes del bien y el mal respectivamente; pero en la Biblia (que es el libro que se supone que contiene todas las enseñanzas y fundamentos de la fe cristiana) nunca se menciona algún acto de maldad extrema de Satanás, más sí de parte de Dios. Para mí que satanás fue creado como todo aquello que los creyentes no quieren (me refiero a las autoridades eclesiásticas y líderes religiosos en general): curiosidad, pensamiento crítico, etc.
Ojo: no digo que Satanás sea el modelo a seguir por todos. Recordemos que él es parte de la mitología también. Pero lo curioso es que más actos malvados y crueles ha realizado Dios que el diablo (según la misma Biblia).
Un saludo.

PD: me pareció muy interesante tu blog, y con el afán de divulgarnos entre nosotros los ateos y para cualquiera que quiera aprender a pensar crítica y escépticamente, te voy a agregar a mi blog Naturaleza y Racionalismo.

Un saludo y feliz año.

Rubén Prado dijo...

La Bondad de Dios es Inmerecida.

Alexánder dijo...

Se le unen otros demonios inicuos. Antes del diluvio del día de Noé, otros ángeles de Dios dejaron su propio lugar de habitación en los cielos y el puesto que allí tenían asignado, materializaron cuerpos humanos, vinieron a morar en la Tierra, tomaron esposas para sí y produjeron una prole a la que se llamó nefilim. (Gé 6:1-4; 1Pe 3:19, 20; 2Pe 2:4; Jud 6. Al dejar de servir a Dios, estos ángeles quedaron bajo el control de Satanás. Por consiguiente, a este se le llama “el gobernante de los demonios”. En una ocasión, cuando Jesús expulsó los demonios de un hombre, los fariseos le acusaron de hacerlo gracias al poder de “Beelzebub, el gobernante de los demonios”. La respuesta de Jesús: “Si Satanás expulsa a Satanás, ha llegado a estar dividido contra sí mismo”, muestra que ellos se referían a Satanás. (Mt 12:22-27.)

El apóstol Pablo relaciona a Satanás con las “fuerzas espirituales inicuas en los lugares celestiales”, y las llama “los gobernantes mundiales de esta oscuridad”. (Ef 6:11, 12.) Por tratarse de una fuerza invisible cuyo dominio abarca las inmediaciones de la Tierra, se llama a Satanás el “gobernante de la autoridad del aire”. (Ef 2:2.) En Revelación se le muestra como el que está “extraviando a toda la tierra habitada”. (Rev 12:9.) El apóstol Juan dijo que “el mundo entero yace en el poder del inicuo”. (1Jn 5:19.) Por lo tanto, él es “el gobernante de este mundo”. (Jn 12:31.) Por esta razón, Santiago escribió que “la amistad con el mundo es enemistad con Dios”. (Snt 4:4.)

Alexánder dijo...

Hace surgir la cuestión de la soberanía. Cuando Satanás abordó a Eva (mediante las palabras de la serpiente), en realidad desafió la legitimidad y justicia de la soberanía de Jehová. Dio a entender que Dios estaba reteniendo algo de la mujer sin ningún derecho, y además le acusó de mentiroso por decir que ella moriría si comía del fruto prohibido. También le hizo creer a Eva que sería libre e independiente de Dios, igual a Él. Por este medio, esta malvada criatura celestial se elevó a sí misma por encima de Dios a los ojos de Eva y pasó a ser su dios, aunque, al parecer, en ese momento ella no conocía la identidad del que la engañaba. Su acción colocó al hombre y a la mujer bajo su acaudillamiento y control, y lo convirtió a él en un dios rival opuesto a Jehová. (Gé 3:1-7.)


Al descorrer el velo y ofrecer una vislumbre de cuestiones celestiales, la Biblia revela que Satanás compareció después ante Jehová en el cielo como un dios rival, desafiándole en su propio rostro, y diciendo que podía apartar de Él a su siervo Job y, por extensión, a cualquier siervo suyo. En realidad, acusó a Dios de concederle injustamente a Job todas las cosas, además de total protección, de manera que él no podía probar a Job y demostrar que realmente había maldad en su corazón. Dio a entender que Job servía a Dios principalmente por motivos egoístas. Dejó claro que tenía esta opinión al decir: “Piel en el interés de piel, y todo lo que el hombre tiene lo dará en el interés de su alma. Para variar, sírvete alargar la mano, y toca hasta su hueso y su carne, y ve si no te maldice en tu misma cara”. (Job 1:6-12; 2:1-7)

En este caso particular, Jehová permitió que Satanás plagase a Job de calamidades: no impidió que Satanás causara una incursión de merodeadores sabeos, así como la aniquilación de sus rebaños y pastores mediante lo que el mensajero llamó “el mismísimo fuego de Dios” desde los cielos, sobre el que no se especifica si eran rayos u otro tipo de fuego. Satanás también causó una incursión de tres bandas de caldeos y una tempestad de viento. Con estos medios destruyó todas las propiedades de Job y mató a todos sus hijos. Finalmente, le infligió una enfermedad repugnante a Job mismo. (Job 1:13-19; 2:7, 8.)

Todo esto pone de manifiesto la fuerza y el poder de la criatura celestial llamada Satanás, así como su actitud cruel y asesina.

Sin embargo, es importante notar que Satanás reconoció su impotencia frente al mandato expreso de Dios, pues no desafió el poder y la autoridad de Dios cuando se le prohibió quitarle la vida a Job. (Job 2:6.)

Su continua oposición a Dios. Al desafiar a Dios y acusar a sus siervos de que no mostrarían integridad, Satanás se hizo acreedor de su título “Diablo”, que significa “Calumniador”. Se merecía ese título por haber calumniado a Jehová Dios en el Jardín de Edén

Alexánder dijo...

Su origen. Las Escrituras indican que la criatura conocida como Satanás no siempre tuvo ese nombre, sino que se le dio debido a que tomó un proceder de oposición y resistencia a Dios. No se revela el nombre que tenía antes. Dios es el único Creador, y ‘su actividad es perfecta’ y sin ninguna injusticia. (Dt 32:4.) Por lo tanto, cuando fue creado, era una criatura de Dios perfecta y justa. Es una persona celestial, pues compareció en el cielo en la presencia de Dios. (Job 1, 2; Rev 12:9.) Jesucristo dijo de él: “Ese era homicida cuando principió, y no permaneció firme en la verdad, porque la verdad no está en él”. (Jn 8:44; 1Jn 3:8.) Con estas palabras mostró que Satanás estuvo una vez en la verdad, pero la abandonó. Su acción abierta de rebelión al apartar a Adán y Eva de Dios constituyó un homicidio, pues acarreó la muerte de Adán y Eva, lo que, a su vez, trajo el pecado y la muerte a su prole. (Ro 5:12.) Las cualidades y acciones que se le atribuyen por todas las Escrituras solo se podrían atribuir a una persona, nunca a una cualidad abstracta del mal. Está claro que los judíos, así como Jesús y sus discípulos, sabían que Satanás era una persona.

Desde un comienzo justo y perfecto, esta persona celestial se desvió hacia el pecado y la degradación. Santiago explica el proceso que lo llevó al pecado cuando dice: “Cada uno es probado al ser provocado y cautivado por su propio deseo. Entonces el deseo, cuando se ha hecho fecundo, da a luz el pecado; a su vez, el pecado, cuando se ha realizado, produce la muerte”. (Snt 1:14, 15.) El proceder emprendido por Satanás en algunos respectos parece paralelo al del rey de Tiro descrito en Ezequiel 28:11-19.

El relato bíblico deja claro que Satanás habló por medio de una serpiente, y sedujo a Eva para que desobedeciera el mandato de Dios. A su vez, Eva indujo a Adán a tomar el mismo derrotero rebelde. (Gé 3:1-7; 2Co 11:3.) En consecuencia, la Biblia da a Satanás el título de “Serpiente”, título que, por el uso que Satanás hizo de la serpiente, adquirió el significado de “engañador”; él también se convirtió en “el Tentador” (Mt 4:3) y un mentiroso, “el padre de la mentira”. (Jn 8:44; Rev 12:9.)

Albrecht Gundelach dijo...

Los cristianos en general, alaban a un dios infinitamente misericordioso y repudian a un diablo que sería la maldad personificada, pero no pueden justificar este supuesto dios bueno, ni tampoco a este supuesto malvado diablo