La incertidumbre del dios cristiano
Sobre la incertidumbre de la figura del dios cristiano
La religión cristina afirma la omnipotencia, omnisapiencia e infinita bondad de Dios. De cómo habría entrado la maldad y miseria al mundo, ya casi es inexplicable. El filósofo alemán Leibniz hace 300 creía poder solucionas el problema, explicando simplemente, este mundo es el mejor posible. (A pesar de las guerras, hambrunas, pestes, catástrofes naturales etc.) Leibniz con esta afirmación atrajo las burlas, por ejemplo de Voltaire. Mientras tanto. Se ha comprobado x veces, que el mundo puede ser mejor, en que fue mejorado paso a paso, por ejemplo en el combate a las enfermedades o con el abastecimiento de las personas con alimentos. (Desgraciadamente, esto valía, hasta ahora, sólo para determinados grupos de personas en momentos y lugares dados)
Por la miseria causada por el hombre, los cristianos culpan a los humanos, ya que Dios les habría dado la libertad, para decidirse por el bien o por el mal. Incluso si se quisiera seguir esta argumentación, entonces, la miseria existente independiente del actuar humano, también sería responsabilidad de Dios. Pero esta argumentación es irresolutiva. Si Dios fuese omnisciente, habría sabido antes lo que los hombres harían y si fuese omnipotente, pudo haber creado a hombres más pacíficos y sabios. E incluso si hubiera cometido un error anteriormente – lo que ya estaría en contradicción a la afirmación de la omnipotencia - Dios también hubiera podido intervenir de inmediato, cuando, por ejemplo, en Auschwitz fueron gasificado los judíos. (También hubiera podido nombrar a otros asesinatos en masa)
Se le puede dar vueltas como se quiera:
Si existiera un Dios omnipotente y omnisciente, no sólo se haría culpable de una constante omisión de prestación de auxilio, él sería, sobre esto además, el creador premeditado de toda la miseria, incluso del perpetuo sufrimiento en la eterna condenación. Un comportamiento así es incompatible con el amor y la bondad.
No todas las personas pueden comprender complicadas teorías científicas, pero la mayoría tendrían la posibilidad de reconocer, que la afirmación de la omnipotencia, omnisapiencia e infinita bondad de Dios no es irresoluta, en consideración del estado y la manera como funciona el mundo. Se dice muchas veces, que Dios se muestra en sus obras. Pero del mundo se puede deducir más a un dios malvado que a un dios benevolente (Schopenhauer). ¿Pero entonces por qué tantas personas creen en un dios bueno? Las personas creen en lo que desean (Feuerbach) Y es mucho más agradable creer en un “buen” Dios que en un dios “malo”
Y a esto se le agrega una segunda cosa: Yo mismo he tenido la experiencia, si por primera vez se duda, de la exactitud de las enseñanzas de fe que le fueron inculcados, que esto esta unido a estados de miedo. Ya que uno es amenazado con no menos de una eterna tortura. [1]
La continuación de la existencia de Dios se asegura mediante estados de terror
Un ser muy poderoso, que me amenaza con hacerme daño, si no lo adoro – o si hago chistes sobre el -, le tendría miedo – hasta donde podría creer en el -, pero no lo podría apreciar y amar. Un ser así se auto descalificaría con estas amenazas. (Si yo fuera dios, me sería totalmente indiferente, si seres, que espiritualmente están a años luz de mi, me honrarían o no)
Un dios, que ha creado al infierno, se merece como único freírse en el.
Karlheinz Deschner
El concepto de omnipotencia en si es indeciso, como ya lo descubrieron algunos monjes tiempo de la escolástica (Ellos se preguntaban “¿Dios puede crear un objeto, que después no puede destruir? No importa si a la pregunta se responde con un si o con un no, la omnipotencia se acabó)
Existe la afirmación, que debe existir un dios creador, porque de otra manera no se podría explicar la existencia del mundo. De donde viene ese dios creador nos que cerrado. El problema explicativo es aplazado sólo en una estación.
Nota 1: Una amenaza de este tipo es tan monstruosa, que las persona que la divulgan, deberían estar en la cárcel Torturar a un ser humano, es un delito. Torturar por toda la eternidad a un ser humano – ú otro ser conciente del dolor – es un crimen, que en su horripilancía, es insuperable. Y amenazar con un crimen que es insuperable, es en si una fechoría monstruosa. Esto es jurídicamente una argumentación impecable. Pero la religión aparentemente, está por encima de los derechos humanos. En presencia del fondo de la experiencia histórica del siglo 20, se debe confirmar, que la opresión administrativa de la religión no ha traído nada bueno
Con la gentil autorización de
philolex Copyright © by Peter Möller, Berlin. (Traducción aagb)

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