4 de enero de 2016

El ateísmo



Tras ver cómo es el rostro de Dios en el cristianismo y en las principales religiones, conviene detenerse en la imagen de Dios que rechazan aquellos que dicen no creer en Él o que optan por no pronunciarse ante su posible existencia.
R: Aquí cabe preguntarse a cual imagen de “Dios” se refiere aquí, puesto que no existe una imagen universalmente reconocida, por todas las religiones. Cada denominación prácticamente cada persona se ha formado su efigie de ese dios.

 Ateos y agnósticos son un grupo creciente, siendo especialmente importante el sector de los que se apuntan a la cómoda moda de no pensar.
R: Esta acusación es totalmente ridícula, sin justamente las religiones que se basan en una fe, creencia y creer el más fácil que pensar. Cuando se es chico primero son los padres, que te hablan de “Dios”, luego el cura o el pastor, te dice que si no crees en Dios te vas al infierno, y ellos deben saberlo, estudiaron para ser cura o pastor, y a mí me da miedo ir al infierno luego creo, y la creencia se convierten una costumbre, dejo de pe3nsar y sigo creyendo, hasta que, en algunos casos, alguien comienza a a cuestionarse todo lo que algún vez te han contado y a pensar será cierto todo esto0 m y luego llega a la conclusión que fuiste engañado por años.


Se atribuye al jurista y politólogo holandés Hugo Grotius (1583-1645) la iniciativa de vivir en el mundo -y de gobernarlo- “como si Dios no existiera” (etsi Deus non daretur). Se vivía aún en Europa bajo el impacto de las guerras de Religión y pensadores como Grotius empezaban a sugerir que lo mejor era dejar a Dios y a la religión a un lado para poder entendernos y convivir en paz.
R: Aún hoy es totalmente válida esta sugerencia.

Hoy todos sabemos que de aquellos polvos -los de la guerra bajo excusa de la religión- vinieron los lodos del indiferentismo que ahora padecemos.
R: La guerra de los treinta años desde1618 hasta 1648 fue un conflicto por la hegemonía en el  Sacro Imperio Romano de la nación alemana y en Europa y al mismo tiempo una guerra religiosa. Principalmente entre católicos y protestantes. Tratar estos hechos históricos cómo “aquellos polvos”, es un claro intento de tergiversar los hechos que causaron esta terrible como una causa netamente política, donde  la iglesia católica sólo habría tenido un rol secundario.
 
No es un indiferentismo del cual se “padece” ahora, sino un rechazo a las religiones en general, puesto que estas ya no son capaces de satisfacer las necesidades emocionales de la personas
.  Las eternas liturgias y ceremonias eclesiales no aportan nada y sólo aburren a los fieles.

 Hasta el extremo de que teólogos cristianos como Bonhoeffer llegaron a plantear en el siglo XX un cristianismo no religioso, un cristianismo sin Dios. A él corresponde este fragmento, escrito el 16 de julio de 1944: “Dios, como hipótesis de trabajo, ha sido eliminado y superado en moral, en política y en ciencia; pero también en filosofía y religión. Y nosotros no podemos ser honestos sin reconocer que hemos de vivir en el mundo ‘etsi deus non daretur’... Dios nos hace saber que hemos de vivir como hombres que logran vivir sin Dios”.
R; No es Dios que nos hace saber que hemos de vivir como seres humanos, es el humanismo secular. Aquí Bonhoeffer claramente se equivocó.

Agnosticismo

            En este contexto surge la postura agnóstica. El término fue acuñado por Huxley, seguidor de Darwin, en 1869. “El principio del agnosticismo -dice- es la imposibilidad de alcanzar un conocimiento cierto” con respecto a Dios. Y es el agnosticismo la actitud ante Dios que gana más adeptos, habiéndose producido un desplazamiento masivo del ateísmo hacia el agnosticismo.
R: Esto habría que demostrarlo estadísticamente, sino no se hace , esto no es más que una opinión sin fundamento.

            Según Schlette hay dos tipos de agnosticismo, el analítico y el aporético-enigmático. El primero nace de la pregunta sobre si la palabra “Dios “ tiene un significado en nuestro lenguaje. Según Wittgenstein (1921), las preguntas que no se pueden contestar no son tales preguntas, o dicho de otro modo: “de lo que no se puede hablar es preciso callar”. Este filósofo vienés quería expresar con ello que sobre las grandes cuestiones -como la existencia de Dios- de las que no se podía hablar con rotundidad lo mejor era no decir nada, abstenerse de plantearlas o discutirlas. De ahí se pasaba a una postura típicamente agnóstica. De hecho, se había llegado a la anunciada “muerte de Dios” en el pensamiento a través de la muerte de Dios en el lenguaje: que ya no se hable de Dios y así tampoco se pensará en Dios.
R: Un planteamiento bastante cómodo: ¡Si algo no sé, que me importa!  

            El otro tipo de agnosticismo, el “aporético-enigmático”, se fija menos en el lenguaje y más en la parte pragmática e histórica. Para este tipo de agnóstico, el alejamiento de la cuestión de Dios se debe a la imposibilidad de poder conciliar conceptos como la bondad divina y la existencia del mal en el mundo. Para pensadores como Schlette, el budismo estaría en una línea muy próxima a este tipo de agnosticismo, pues Buda llega a afirmar que no hay que indagar nada que no se pueda saber con certeza y que no hay que indagar nada cuyo conocimiento sea inútil. Para Buda, no hay que olvidarlo, hay que descartar todo lo que no ayuda a alcanzar la paz, el conocimiento, la sabiduría suprema y el nirvana.
R: La aporía  o un agnosticismo aporético-enigmático no tienen nada que ver con el budismo. El budismo es una religión atea y no agnóstica.

            En cualquiera de los dos casos, el agnosticismo se presenta a los ojos del hombre contemporáneo como una postura cómoda, en el sentido de que da argumentos para dejar de lado la cuestión de Dios.
R: El agnosticismo es una posición frente a lo sobrenatural de incredulidad mientras no haya evidencias.

Esto, aparentemente, es cómodo y ventajoso, pues permite al hombre decidir por sí mismo acerca de la moralidad de las cosas, con un uso pleno de su libertad, sin tener ningún problema de conciencia.
R: Tanto el ateísmo y el agnosticismo rechaza una moral, que se basa en premios y/o castigos. Cómo lo plantean las religiones semíticas.

Naturalmente, esta postura aparentemente sin exigencias presenta su lado oscuro: en la medida en que no hay un Dios que te incomoda tampoco hay un Dios que te ayuda; en la medida en que no tienes a nadie que te diga lo que no debes hacer, tampoco tienes a nadie que te dé luz para saber lo que sí debes hacer; en la medida en que tu conciencia es dócil a tus intereses, tus intereses pueden terminar por destruirte precisamente por estar obrando sin una conciencia que haga sonar las señales de alarma ante tu comportamiento.
R: Las personas que hemos alcanzado la madurez plena ya no necesitamos de la ayuda de un padre superior. Tampoco necesitamos a alguien que nos diga lo que no tenemos que hacer, para esto nos hemos impuesto en forma consensuada y democráticamente reglas de comportamiento que pueden ser universales o sólo válidos para un determinado grupo social. Estas normas morales que nosotros mismos nos dictamos son relativas y no absolutas.
Para saber lo que tenemos que hacer, primero tuvimos a nuestros padres que nos lo dijeron de acuerdo a la sociedad en la cual vivieron y viven, luego en la escuela, y por experiencia.
La conciencia es una función del cerebro en el momento que este muere también se acaba la conciencia del individuo.

Ateísmo

            El ateísmo, por su parte, también ofrece diferentes formas. En primer lugar están los que niegan la existencia de Dios con argumentos.
R: No conozco nada que no se niega mediante argumentos.

En este momento, esta postura está muy debilitada, por varios motivos; la conexión entre el marxismo-leninismo y el ateísmo ha debilitado mucho la opción atea, así como el hecho de que las ciencias de la naturaleza sean cada vez más conscientes de sus límites y por lo tanto cada vez pretendan menos explicarlo todo.
R: El marxismo-leninismo se basa en la dialéctica materialista del comunismo, pero el comunismo no es sinónimo de ateísmo, somos muchos ateos que rechazamos al común ismo.
Las ciencias naturales nunca han pretendido poder explicarlo todo, ¿pero qué tienen que ver esto con el ateismo?

Además, se ha demostrado como insostenible y falso el reprocho hecho a las religiones de que se alejan del mundo y no aceptan las críticas.
R: Una de las características de las religiones es inmunizarse contra las críticas

Todo ello ha llevado a que cada vez se difunda más la impresión de que el ateísmo es impotente para resolver los problemas pendientes, sobre todo la cuestión del sufrimiento.
R: El ateísmo al igual que el humanismo secular no resuelven nada, sólo hace proposiciones para una vida mejor e independiente.


            Otro tipo de ateísmo es la negación práctica de Dios. Esta postura es, en el fondo, muy parecida al agnosticismo, pero se atreve a dar el paso de negar a Dios, de negar su existencia, simplemente -afirman los que lo hacen- porque no sirve para nada.
R: Los ateos decimo que Dios no existe con una certeza rayana as la certeza. Mi punto de vista es: Desde que la humanidad comenzó a creer en dioses, nadie hasta ahora ha logrado demostrar la existencia del dios o dioses en los cuales ha creído y cree, y que tampoco lo va a lograr en los próximos siglos, por lo tanto me atrevo a declarar que los dioses, ninguno, existen, a pesar de no tener evidencias de ello.
¡Si no existieran los humanos, tampoco habría dioses!

 De hecho, hoy el nombre de Dios ha desaparecido del diálogo de los hombres y ya no determina su pensamiento ni su acción.
R: Debido a que “dios” es un concepto abstracto.

Hasta políticos que son católicos practicantes parecen empeñarse en gobernar como si Dios no existiera, con la excusa de que como tienen que gobernar para todos, deben excluir la motivación y el horizonte religioso de su trabajo.
R: Irrelevante

La vida se vive en nombre del hombre mismo, bajo el signo de la humanidad y el humanitarismo; la definición del ser humano queda referida a la conducta ética y encuentra su norma en la regla de la ayuda mutua, en el imperativo kantiano o en la máxima de futuro: “obra de forma que la supervivencia del mundo quede garantizada y el futuro de los hijos asegurado”.
R: Desgraciadamente esto no es así. El cristianismo el islam y el judaísmo aun tienen una enorme influencia sobre el comportamiento del ser humano y también en la l política. Que el ateísmo no lo tiene.

El fin de la humanidad

            La consecuencia de este tipo de comportamiento, de este ateísmo práctica, es el absurdo, la carencia de sentido al presente y al futuro.
 
El teólogo Rahner describe así lo que sucedería si “la palabra Dios desapareciera sin dejar rastro ni resto”: “Sólo podemos decir que el hombre dejará de ser hombre. Se habrá convertido en el animal hábil. Cabe imaginar, aunque nadie puede saberlo exactamente, que la humanidad muera de muerte colectiva, perpetuándose en lo biológico y lo técnico-racional, e involucione hacia un Estado termita de animales enormemente inventivos”.
R: El ser humano es parte íntegra de la naturaleza, y es el animal más evolucionado que existe en la actualidad. Tanto la humanidad y toda la naturaleza de este planeta algún día va a desaparecer con o sin la creencia en un dios. Y esto va a suceder cuando al Sol se le acabe su combustible, el Hidrógeno y se convierte en una roja gigante, cuyos límites alcanzarán posiblemente casi la órbita terrestre. ¡Esto va a suceder si o si!

            Ni el agnosticismo ni el ateísmo dan respuesta a los problemas del hombre.
Incluso aquellos que rechazan la fe en Dios porque dicen no poder conciliarla con el sufrimiento humano, tienen que reconocer que ese rechazo tampoco soluciona ese sufrimiento.
R: Debido a que ambas concepciones no tienen doctrinas, sólo hacemos proposiciones, para una vida más libre e independiente.

Por el contrario, deja al hombre más solo, más abandonado que nunca. Sobre la oscuridad del ateísmo amanece de nuevo la fe.
R: El hombre primitivo se creó dioses por miedo, a las catástrofes  naturales, y los animales salvajes.
En cambio hoy es más acertada la expresión de Erich Fromm en “El Arte de amar”:
“Como Dios es el padre, yo soy el hijo, a quien ama si me porto bien y lo alabo, a quien castiga si me porto mal, este concepto es de aquellos que aún no han logrado la madurez total. Lo que sólo lo han logrado unos pocos grandes pensadores de la humanidad.”







3 de enero de 2016

¿El ateo puede ser un hombre moral bueno?



¿El ateo puede ser un hombre moral bueno?
Publicado: 15 noviembre, 2010 en Pensamiento

Cada vez es más frecuente, en la muerte de los valores absolutos, la consideración de que el ateo no sólo es “buena persona”, sino que en una sociedad laica y democrática es el único individuo que puede serlo en cuanto que el creyente es presa de la intolerancia, del fanatismo y, por consiguiente, propenso a la violencia. R: Para comenzar hay dejar en claro que no existen valores absolutos.
Los ateos somos en el promedio igual que el resto de la humanidad. La intolerancia y el fanatismo provienen de los creyentes. Son las creencias que originan el fanatismo y la intolerancia. Y siempre las religiones fueron propensas a la violencia, esto lo demuestra claramente la historia, tanto del pasado cómo de la actualidad. 

 En la cultura actual, especialmente en los medios de comunicación y en un estrato no académico, el ateo es presentado como el prototipo e ideal de sujeto virtuoso. R: Lo que realmente sucede es, que una gran mayoría de personas virtuosas en todos los campos, tanto artísticos y científicos, fueron y son ateos. 

Cuántas veces se repite, a modo de evidencia, que no es necesario creer en Dios para ser buena persona o que no todos los cristianos lo son. Es más, ¿no se reitera en la idea de que es más meritorio ser bueno sin esperar nada a cambio como en el caso de los ateos? R: Los cristianos basan su moral en un eventual premio o un castigo en el allende, y no por empatía con los demás. Actuar en vista de un premio o de un castigo no es ser moral, es ser tremendamente egoísta. Yo me porto bien porque si lo hago me van a dar un premio y si no me porto bien recibiré un castigo.
En cambio el ateísmo, que basa sus normas morales en el humanismo secular.
Consideramos que el “mal” y el “bien”
no tienen puntos de referencia metafísicas.
Los humanistas rechazamos la reivindicación de las religiones a un monopolio moral. Los humanistas sostenemos una ética secular que se basa en la razón. La suposición, que “sin Dios todo está permitido” es igual una falacia como la suposición, que “con Dios todo es moral”. Lo primero está refutado por la ciencia y practica de la vivencia de millones de personas. Lo segundo es desmentido por la historia de las religiones y su pasado  reciente, de manera que, los ejemplos no son necesarios.
  
El ateo, que se precia de ser un sujeto docto en el concepto de religión en cuanto a objeto de estudio de la etnología, sólo alcanza una idea abstracta de Dios obviando o desconociendo su realidad como ser personal, requisito indispensable para entender que dicha verdad es el motor que hace funcionar y dota de sentido la existencia. R: ¿Qué tiene que ver la etnología en esto? Dios es una idea abstracta y no una realidad, puesto que cada quien tiene su propio concepto del dios en el cual cree. Para considerar a Dios cómo una verdad, debe estar evidenciado, ¿pero cuál sería el sentido de la existencia del cosmos?

 Desde esta perspectiva ateísta uno de los requisitos fundamentales para ser buena persona es la ausencia de obligaciones o coacciones por parte de agentes externos a la persona, es decir, uno sólo puede ser bueno si no tiene obstáculos para hacer lo que quiere. R: Se actúa ética y moralmente no por una coerción externa, sino por empatía hacia otras personas y al entorno que lo le rodea.
Actuar bien por coerción  no es actuar moralmente, sino por miedo. 

Esta idea se cumple en el ateo ya que al encontrarse desvinculado de Dios y de los dogmas de la religión está en total disposición de obrar con el mayor altruismo posible. Esta percepción de la libertad, sin embargo, es absolutamente negativa, en cuanto se entiende exclusivamente como ausencia de coacción y no positivamente, como autoposesión de los actos con el fin de autodestinarse hacia aquello que se quiere: el bien último. R: Actuar con altruismo es una opción de cada uno. Pero, los ateos si tenemos libertad para actuar, no estamos restringidos por doctrinas y dogmas restrictivos. Y lo que hacemos no es a causa por algún tipo de extorsión, actuamos porque nos sentimos libres para hacerlo. No cómo los cristianos que actúan por imposición doctrinal.

Si a nivel social e individual se ha demostrado la inviabilidad y la tragedia de la transmutación de los valores concretado principalmente en los dos periodos de la gran guerra mundial que asoló el siglo XX, en un cierto sector de la sociedad existe el convencimiento real de que el hecho religioso es el principal y mayor obstáculo para la difusión de la auténtica democracia entre los hombres y los estados. R: No me queda muy claro lo que el autor quiso decir  aquí.
Por un lado habla de una transmutación de los valores ¿la transmutación de que valores en qué? También habla de dos períodos de la gran guerra mundial, no me queda claro que se refiere aquí. ¿Cuáles dos períodos? Por ende, las religiones siempre han sido un obstáculo para la democracia.

De este modo, el ateismo no sólo es conforme con una vida recta, sino que es el único modo de ser realmente moral. R: Esto sí es cierto, puesto que no actuamos moral y éticamente por imposiciones de alguna divinidad, sino por empatía a nuestros congéneres y la naturaleza.

 Así, la moral es desvincula de modo absoluto de Dios y encuentra su único principio y piedra angular en la razón del hombre. R: Porque una verdadera moral se basa en el hombre y no en los dictámenes de una religión. Los humanistas no ponemos a las religiones como baluartes de la moral, sino al ser humano. 

 Por tanto, el ateo se halla en mejores condiciones que el creyente para ser una persona moralmente buena por su disposición natural a no someterse a ninguna coerción extrínseca.  R: Cierto 

Cuando nos disponemos a entablar diálogo con alguien que sostiene o dice sostener una actitud atea ante la vida, de inmediato nos damos cuenta de que se trata de un sujeto que no se responsabiliza de no conocer la verdad, sino que se limita a negar a Dios culpabilizándolo de no mostrarse de la manera concreta en que lo hacen los fenómenos sujetos a las leyes de la materialidad física. R: No tratamos de conocer “la verdad”, que no existe, sino las verdades en base a los conocimientos científicos. ¿Por qué un dios, que se supone es omnipotente, no se releva de tal manera que no quede duda de su existencia, pudiéndolo hacer? ¡Ah, ya sé, él quiere que se crea en el por fe! ¿A quién le dijo esto?

 En este sentido observamos que para el ateo, en su foro interno, existe una condena explícita a Dios por haberle negado el conocimiento de la verdad. R: No, esto es una ridiculez. 

Sin embargo tanto la literatura – el Emilio de Rousseau como Crimen y castigo  de Dostoievski – como la vida misma nos demuestran y enseñan que el único obstáculo real para evitar el mal es la conciencia, ese sentimiento propio e interior de la persona inducido por el conocimiento personal de Dios que nos conduce a actuar bien en el plano práctico.     R: El “bien” y el “mal” metafísicamente no tienen puntos de referencia. Hablar del bien y del mal es una banalidad.
Nada en si es lo uno o lo otro, por ejemplo el fuego no es malo ni bueno, puede ser las dos cosas al mismo tiempo, al igual que el agua o el viento, por ejemplo.
La separación del bien y del mal proviene principalmente de las tres grandes religiones monoteístas. Dios, lo bueno, el bien, Satanás lo malo, la maldad. Estos dos entes imaginarios tampoco son lo uno o lo otro, tanto el dios de la biblia y Satanás son ambas cosas. “Dios” no es netamente bueno ni “Satanás” es la maldad absoluta.
Es erróneo preguntarse si el mal como tal existe, todas las cosas tienen sus dos lados. No existe lo absolutamente malo o absolutamente bueno. 

¿Se puede actuar bien moralmente sin reconocer la verdad sobre la existencia de Dios? Es importante señalar que la razón por sí misma no nos capacita para conocer cómo hemos de actuar de manera práctica ante un caso determinado. R: ¡¿Qué?! ¿Qué la razón por sí misma no nos capacita para  saber cómo hemos de actuar? El razonamiento o la razón, es la capacidad mental, que nos permite actuar de una manera adecuada frente a un hecho determinado. 

En el cristiano es la fe la que le ayuda a la razón a saber cómo actuar en la vida práctica al orientar cada una de las acciones a Dios. R: Mediante la fe, que no es otra cosa que creer, con suerte  eventualmente se puede lograr algo.  

Algo parecido acontece en el ateo – como bien vemos en Kant – que si bien no tiene una relación personal con Dios, al que rechaza, percibe en el concepto de absoluto al Dios viviente del Evangelio, si bien de una manera abstracta y por herencia. Por tanto, convenimos que no existe una moral fundamental y consistente que no sea cristiana, R: ¿Que tiene que ver el concepto que tuvo Kant sobre dios con que se conviene que no existe una moral fundamental y consistente que no sea cristiana?  
Aquí me hago eco de Bertrand Russell, quien dijo: “Afirmo deliberadamente que la religión cristiana, tal como está organizada, ha sido y aún es el principal enemigo del progreso moral en el mundo”

 es más, todas las éticas existentes son en mayor o menor medida una participación de la moral cristiana en cuanto conciben la dignidad de la persona desde el punto de vista del humanismo cristiano y de la ley natural. R: La afirmación, que el cristianismo haya tenido una influencia determinante sobre la moral, sólo puede mantenerse en pié, si se ignoran o falsifican todas las evidencias históricas. (Bertrand Russell en “Porqué no soy cristiano”)

 Lo he dicho muchas veces conversando con ateos probos que buscan el conocimiento y, consecuentemente la verdad: se crea o no se crea en Dios, se entre o no se entre en relación sincera con Él, todos aquellos que buscan la verdad y obrar acorde a ella son personas que sin saberlo son y viven de manera cristiana.     R: Nosotros los ateos no buscamos “la verdad” buscamos verdades. Y no vivimos a la manera de los cristianos, sin o de acuerdo a los conceptos del humanismo secular, que ética y moralmente son muy superiores a las doctrinas supuestamente morales del cristianismo, rechazamos todas las normas morales que provienen de una supuesta divinidad.

¿El ateo puede ser una persona buena moralmente? Ninguna persona puede alcanzar mediante la sola razón lo que debe hacer en la vida práctica sin conocer ni vivir las exigencias de la moral cristiana. R: Una moral, cómo la cristiana, que se basa en promesas de premios o en terribles castigos si se actúa moralmente o amoralmente según los preceptos de esta religión no, es absolutamente repudiable.

Al margen de teorías filosóficas la vida práctica exige que el ser humano esté dotado de una existencia viable, dotada de un sentido mediante el cual pueda orientarse y autodestinarse a su bien mayor. De lo contrario, el ser humano no se desarrolla, al menos no como persona. R: ¿Y qué sucede con los minusválidos, por ejemplo personas con retraso mental? ¿Personas como estas, que no pueden desarrollarse a su bien mayor, no son personas?

Entrar en relación con Dios no es una mera posibilidad, es una exigencia intrínseca del mismo modo de ser del hombre. R: ¿Por qué ha de ser una exigencia intrínseca, a caso el autor de este artículo pretende volver  a encender las hogueras, para quemar a los herejes?
Los ateos nos hemos liberado de las supersticiones religiosas con sus absurdas y nefastas doctrinas  y dogmas.
 
 La propia naturaleza del ser humano está abierta a conocerse a sí misma mediante el conocimiento de la verdad hacia la que se inclina como su bien mayor y último. R: El ser humano puede conocerse a sí mismo, no mediante “la verdad”, sino mediante  los conocimientos que nos proporcionan las ciencias naturales

El problema de la existencia de Dios no es que Dios, por casualidad, no se revele al ateo, sino que más bien son la inteligencia y la voluntad del ateo las que no se hallan en disposición de efectuar ese encuentro y es que existe la posibilidad, y en realidad se da, de que la persona no acepte la verdad y que incluso la rechace para sentirse libre de. R: El problema de la existencia de Dios no lo tenemos nosotros los ateos, sino ustedes los teístas, puesto que por mucho que han y tratado y siguen tratando no logran demostrar que el dios en el cual creen realmente existe. Hasta los más sofisticados argumentos que alguna vez alguien haya esgrimido, han sido todos refutados. Si desde que el hombre comenzó a creer en dioses, desde hace decenas de miles de años, hasta hoy, no lo han logrado, tampoco lo van a lograr en los próximos siglos, por lo tanto a la única conclusión que puedo llegar, es que los dioses no existen en la realidad, estos sólo existen en las mentes de las personas que creen en ellos. 

En este sentido, más que intelectual el rechazo de Dios es consecuencia de una mala voluntad, de no querer alcanzar el bien último. Así, por mucho que se quiera y aunque exteriormente percibamos como buenas acciones de la persona atea, ya sea ayudar a una anciana a cruzar la calle o ceder el asiento en el autobús a un hombre con el pie escayolado, para hablar propiamente de acciones morales buenas es requisito indispensable obrar por amor al fin último. Y esto también compete al cristiano, que muchas veces es esclavo de la incoherencia entre la fe que profesa y su obrar, y ello porque como en el caso del ateo, obvia el fin último.  R: Las bases en las cuales se cimenta la moral cristiana y que quiere imponer cómo válidas, son totalmente inaceptables. 
   
Fuente: https://opusprima.wordpress.com

20 de diciembre de 2015

¿Es razonable creer en Dios?



¿Es razonable creer en Dios?

Temas relacionados:
¿ALGUNA vez se ha detenido a pensar por qué todas las cosas, desde las partículas atómicas hasta las inmensas galaxias, están reguladas por leyes matemáticas precisas? ¿Ha reflexionado sobre la vida en sí: su diversidad, su complejidad y su fascinante diseño? Muchas personas atribuyen la existencia del universo y la vida a un gran accidente cósmico y a la evolución; otras consideran que es la obra de un Creador inteligente. ¿Qué postura le parece más razonable?
R: Si se considera que el universo y el origen de la vida es obra de un ser sobrenatural, no resuelve el  problema, sólo lo desplaza un lugar más atrás. La existencia de un creador es sólo una suposición. Y esta suposición se basa en un texto “sagrado” antiquísimo cuando aún no existían ni atisbos de algo parecido a una ciencia.
Los científicos, no atribuyen el origen del universo y de la vida a algo, por la simple razón, que aún se desconoce lo que causó ambas cosas
.

Es obvio que ambas ideas se apoyan en la fe. Creer en Dios exige fe. Como dice la Biblia, “a Dios ningún hombre lo ha visto jamás” (Juan 1:18). Así mismo, creer en la evolución exige fe. Ningún humano presenció la formación del universo ni el comienzo de la vida, y nadie ha visto jamás a una especie evolucionar hasta convertirse en otra superior o distinta. El registro fósil indica que las principales categorías de animales aparecieron de manera súbita y han permanecido prácticamente inalteradas.* La pregunta clave es: ¿Cuál fe tiene un fundamento sólido: la fe en la evolución, o la fe en un Creador?
R: Las ciencias naturales no se basan en alguna fe, se basan principalmente en observaciones, etc.
Uno de los clásicos argumentos de los creacionistas es justamente este “y nadie ha visto jamás a una especie evolucionar”. Primero la evolución es un fenómeno muy lento. Sin embargo existen algunos ejemplos evolutivos, como es el caso de muchas bacterias que se han adaptado a los antibióticos. Cuando recién apareció la penicilina, bastaba un mínimo para combatir enfermedades como por ejemplo, la difteria. Hoy las dosis de los antibióticos que se deben administrar a un enfermo, son mucho más altas que hace unos 60 años atrás.
Para demostrar un hecho no es necesario, haber estado presente. Los creyentes afirman que el diluvio universal fue real, fuera de Noé y su familia que se supone murieron hace miles de años no hay testigos, pero Ustedes los creyentes lo toman como un hecho histórico real, a pesar de que no existe ninguna evidencia de esto.

¿Se apoya su fe en pruebas sólidas?

La auténtica fe, según la Biblia, es “la demostración evidente de realidades aunque no se contemplen” (Hebreos 11:1). La Biblia de Jerusalén vierte este versículo así: “La fe es [...] la prueba de las realidades que no se ven”. Sin duda, podemos pensar en muchas cosas que, aunque no vemos, son muy reales para nosotros.
R: Fe es cuando se tiene la convicción de que algo es real, sin que exista la más mínima evidencia de que ese algo sea verdadero. En parte es cierto que existen muchas cosas reales que no se ven, pero si la existencia de aquello es demostrable. Por ejemplo los átomos, no los podemos ver. Pero si existen porque conocemos y podemos ver sus efectos, como, por ejemplo, en los reactores termonucleares. Pero esto no es por fe, sino por los hechos.

A modo de ilustración: muchos historiadores respetables creen que Alejandro Magno, Julio César y Jesucristo vivieron alguna vez. ¿Es válida su creencia? Sí, porque pueden señalar pruebas históricas fidedignas.
R: Sobre la existencia de estos personajes existen evidencias irrefutables – menos sobre Jesús -, aquí no se trata de creer en ellos mientras que en seres superiores sólo se puede creer, pero no existen evidencias. 

También los científicos creen en realidades que no se ven pero de cuya existencia hay “demostración evidente”. Por ejemplo, en el siglo XIX, el químico ruso Dimitri Mendeleiev quedó fascinado con la relación que existe entre los elementos, que son los componentes básicos del universo. Observó que presentaban características comunes y que se podían ordenar según su peso atómico y sus propiedades químicas. Confiando en el orden de tales grupos, elaboró la tabla periódica de los elementos y predijo con certeza la existencia de elementos desconocidos hasta entonces.
R: Nadie ha objetado esto jamás. Y gracias a Mendelejev, la química, como la conocemos hoy día, en especial en su aplicación en los laboratorios hubiese sido casi imposible. 

Si se atribuye a los hombres el diseño de estructuras antiguas, ¿a quién atribuiremos el diseño en la naturaleza?
R: A la naturaleza misma

Los arqueólogos sacan deducciones sobre civilizaciones antiguas estudiando objetos que llevan sepultados miles de años. Imaginemos que uno de ellos desenterrara decenas de bloques de piedra del mismo tamaño cuidadosamente cortados y puestos uno encima del otro, formando una figura geométrica que no se da en la naturaleza. ¿A qué conclusión llegaría? ¿Diría que su hallazgo es una obra del azar? No; más bien, lo interpretaría como una prueba de actividad humana en el pasado, lo cual sería una conclusión lógica.
Siendo consecuentes, ¿no deberíamos aplicar el mismo razonamiento al diseño que se percibe en el mundo natural? Muchas personas, entre ellas científicos reputados, así lo han hecho.
R: Si encontramos estructuras antiguas, las podemos adjudicar a ser humanos sin equivocarnos. Por ejemplo las pirámides de Egipto. No existen testigos que estuvieron presentes en sus construcciones, a nadie se la ocurriría decir que las creó algún dios. Pero una cosa son las cosas hechas por seres humanos y otra cosa totalmente distinto es la naturaleza. Aquí se comete la falacia de compara dos cosas que no se pueden comparar, una cosa son los artefactos y otra cosa totalmente diferentes es la naturaleza  

¿Ciego azar, o diseño con propósito?

Hace años, el astrónomo, físico y matemático inglés sir James Jeans escribió que a la luz del progresivo conocimiento científico, “el Universo comienza a parecerse más a un gran pensamiento que a una inmensa máquina”. También afirmó que “el Universo parece haber sido concebido por un matemático puro” y que “patentiza la existencia de un poder que concibe y domina y que tiene algo de común con nuestras mentes individuales”.
R: Es muy frecuente que las personas tratan de compara algo complejo de la naturaleza con un artefacto hecho por un humano. Paley hizo una analogía con un reloj que encuentra, en el suelo durante un paseo. Pero confunde un artefacto (cosa artificialmente hecha) con un objeto natural. Incluso un objeto tan simple como una punta de flecha de piedra la podemos reconocer como un artefacto, algo hecho por un ser humano.

Desde entonces, otros hombres de ciencia han llegado a la misma conclusión. “La organización general del universo ha sugerido a muchos astrónomos un elemento de diseño”, escribió el físico Paul Davies. Y uno de los físicos y matemáticos más brillantes de todos los tiempos, Albert Einstein, escribió: “El hecho de que [el mundo natural] sea comprensible es un milagro”. Para muchos, ese milagro incluye la vida misma, desde sus bloques fundamentales hasta el prodigioso cerebro humano.
R: Einstein dijo otra cosa totalmente distinta, que a pesar de lo complicado que es el universo es un milagro que lo podemos comprender: “Lo más incomprensible del mundo es que sea comprensible.”

El ADN y el cerebro humano
El ADN es el material genético de todos los organismos celulares y la base molecular de la herencia.# Este complejo ácido ha sido comparado a un plano o una receta, pues porta instrucciones codificadas químicamente y almacenadas en un ámbito molecular capaz de interpretarlas y ejecutarlas. ¿Cuánta información contiene el ADN? Si convirtiéramos sus unidades básicas (llamadas nucleótidos) en letras del alfabeto, “ocuparían más de un millón de páginas de un libro”, dice una obra de consulta.
R: Siempre me ha llamado la atención, que para apoyar una hipótesis se recurre supuestas estadísticas. Aquí, por ejemplo, se habla de un millón de páginas de un libro, esto simplemente es una falacia, es una afirmación sin base. ¿Y qué se quiere demostrar con esto? 

En casi todos los organismos, el ADN está encerrado dentro de corpúsculos en forma de filamentos llamados cromosomas, que se agrupan en el interior del núcleo de cada célula. El núcleo, a su vez, tiene un diámetro de unas cinco micras (0,0002 pulgadas). ¡Imagínese! Toda la información necesaria para la formación de su cuerpo, que es único, está almacenada en paquetes tan pequeños que solo se observan a través del microscopio. Como bien dijo un científico, los organismos vivos poseen “con mucho el sistema de almacenamiento y recuperación de datos más compacto que se conozca”. Eso es mucho decir, teniendo en cuenta la capacidad de memoria de los chips de las computadoras, los videodiscos digitales (DVD) y otros aparatos. Y el ADN no ha destapado todos sus secretos, ni mucho menos. “Cada descubrimiento revela una nueva complejidad”, afirma la revista New Scientist.^
¿Sería lógico atribuir tal perfección de diseño y organización al ciego azar? Digamos que usted se topa con un manual sumamente técnico de un millón de páginas escrito en un código eficaz y elegante. ¿Concluiría que de algún modo se escribió a sí mismo? ¿Y si fuera tan diminuto que necesitara un microscopio potente para leerlo? ¿Y si, además, contuviera instrucciones específicas para la fabricación de una máquina inteligente que se reparara y se duplicara sola, compuesta de miles de millones de piezas que encajaran unas con otras en el momento exacto y de forma precisa? De seguro, jamás se le ocurriría pensar que dicho libro apareció de la nada.
Luego de examinar los trabajos de investigación sobre el funcionamiento interno de la célula, el filósofo inglés Antony Flew, quien fuera uno de los máximos exponentes del ateísmo, afirmó: “La increíble complejidad de los mecanismos que son necesarios para generar vida [demuestra] que tiene que haber participado una inteligencia superior”. Flew es partidario del principio de “seguir la prueba adondequiera que esta lleve”. En su caso, las pruebas lo llevaron a cambiar por completo su manera de pensar y a aceptar la existencia de Dios.
R: Antony Flew realmente nunc fue ateo, más bien deísta.  y  mostrado muchas veces cómo el caballito de batalla por parte de los cristianos.

El ADN es como un libro microscópico que contiene instrucciones específicas para producir vida inteligente
R: Falso el ADN no produce vida, sino transmite las informaciones hereditarias de un individuo  de una especia a otro individuo de la misma especie.
El ADN presumiblemente ya se formó hace más de cuatro mil millones de años. A la sazón ya había agua en estado líquido en la tierra, y en ella todos los compuestos químicos necesarios: Ácido fosfórico, formaldehido y ácido cianhídrico. A partir de los formaldehidos se formaron los azúcares. Donde posiblemente superficies de minerales servían como catalizadores. La reacción de distintos compuestos de cianuro, originaron las bases orgánicas. Los distintos bloques se unieron para formar los nucleótidos y estos reaccionaron entre sí,  en una secuencia casual, para formar cordones de ADN de distintos largos. […]
Los primeros fragmentos del ADN con su casual secuencia de nucleótidos, naturalmente aún no portaban ninguna información sobre la estructuración de un ser viviente. El complejo sistema de la codificación genética, tal cómo la conocemos hoy en día, se desarrolló recién en procesos evolutivos, que duró varios cientos de millones de años.  (El articulo completo ver  aquí)

El cerebro humano ha sido descrito como “el objeto más complicado del universo”
El cerebro humano también deja atónitos a muchos expertos. Producto del ADN, el cerebro ha sido descrito como “el objeto más complicado del universo”. Hasta la más avanzada supercomputadora parece verdaderamente rudimentaria al lado de esta masa gris rosácea de neuronas y otras estructuras que pesa aproximadamente 1,5 kilos (3 libras). En opinión de un neurocientífico, cuanto más se aprende sobre el cerebro, que es el asiento de la mente, “más espléndido e incognoscible se vuelve”.
R: El cerebro no es un producto del ADN – el DN no produce nada sólo transmite información – El cerebro del ser humano evolucionó a partir de los primeros homínidos que vivieron hace unos 7 millones de años aproximadamente.
               
Piense en esto: el cerebro nos permite respirar, reír, llorar, armar rompecabezas, construir computadoras, montar en bicicleta, escribir poesía y contemplar los cielos nocturnos con admiración reverente. ¿Es razonable —o mejor aún, coherente— atribuir estas facultades y capacidades a las fuerzas ciegas de la evolución?
R: Hasta los seres más primitivos respiran. Todos los mamíferos están capacitados para expresar emociones,  los perros, por ejemplo, cuando están contentos o algo les gusta, mueven sus colas; los gatos cuando se sientes confortable ronronean. Muchos animales son capaces de sentir amistad y amos etc. También hay algunos animales que son capaces de andar en bicicleta, Chimpancés y loros por ejemplo.                       

Creencia fundada en pruebas
R: Una creencia fundada en pruebas deja de ser una creencia y se convierte en un conocimiento y lo que se seba no hay que creerlo

Para entender la naturaleza humana, ¿deberíamos mirar hacia abajo, por así decirlo, a los monos y otros animales, como hacen los evolucionistas?
R: No mirar hacia abajo, sino mirar hacia atrás en la historia de la evolución. Los científicos evolucionistas son biólogos  paleontólogos, químicos, bioquímicos, geólogos antropólogos etc. Ellos estudian la evolución.

¿O deberíamos mirar hacia arriba, a Dios?
R; Si miramos hacia arriba, durante el día podemos ver nubes, el Sol y algunas aves, en la noche la Luna y estrellas, si es que no está nublado, pero no a algún dios

 Es verdad que compartimos elementos comunes con los animales. Tenemos que comer, beber y dormir, por ejemplo, y somos capaces de reproducirnos. Sin embargo, nosotros somos únicos de muchas maneras. La razón indica que los rasgos que nos caracterizan como seres humanos proceden de un Ser superior, esto es, de Dios.
R: Lo que nos  ser únicos de alguna manera no es a causas de algún supuesto ser sobrenatural, sino   a causa de algo de la naturaleza misma, la evolución.

La Biblia condensa este pensamiento al decir que Dios formó al hombre “a su imagen”, hablando en sentido espiritual y moral (Génesis 1:27). ¿Por qué no meditar en las cualidades de Dios, algunas de las cuales se mencionan en Deuteronomio 32:4; Santiago 3:17, 18 y 1 Juan 4:7,  8?
R: Lo que diga la Biblia al respecto es irrelevante.

¿JUSTIFICAN EL ATEÍSMO LAS ATROCIDADES COMETIDAS POR LA RELIGIÓN?
Muchas personas no creen en la existencia de un Creador a causa de los abusos y la corrupción que manchan la historia de muchas religiones.
R: Pueda que esto, para uno u otro, fue una razón para dejar de creer  en un dios.

¿Es esta una razón sólida para no creer? No. “Los excesos y atrocidades cometidos por la religión organizada no tienen ninguna relación con la existencia de Dios, del mismo modo que la amenaza de la proliferación nuclear no tiene nada que ver con la fórmula E=mc2”,* puntualiza Roy Abraham Varghese en su prefacio al libro There is a God (Sí hay Dios), de Antony Flew.
*  La energía es igual a la masa multiplicada por la velocidad de la luz al cuadrado.
R. ¿Y?

Nuestro Creador nos ha dado la capacidad intelectual para estudiar el mundo que nos rodea y hallar respuestas satisfactorias a nuestros interrogantes (1 Juan 5:20).
R: Sabemos cómo se desarrollo el cerebro humano en un lapso de millones de años 

A este respecto, el físico y laureado nobel William D. Phillips escribió: “Al examinar el orden, la comprensibilidad y la belleza del universo, llego a la conclusión de que una inteligencia superior diseñó lo que veo. Mi entendimiento científico de la coherencia y la exquisita sencillez de la física reafirma mi creencia en Dios”.
R:
William Phillips es cristiano protestante, miembro de una iglesia metodista Fue uno de los fundadores de la Sociedad internacional para la ciencia y la religión que busca facilitar el diálogo entre ciencia y fe. Es también miembro de la academia Ponficia de las Ciencias (Wikipedia).

Hace dos mil años, un perspicaz observador del mundo natural escribió: “Las cualidades invisibles de [Dios] se ven claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se perciben por las cosas hechas, hasta su poder sempiterno y Divinidad” (Romanos 1:20).
R: ¿Cómo dice, que dijo? ¿Que las cualidades invisibles se van claramente?  

 El escritor de estas palabras, el apóstol Pablo, era un hombre inteligente e ilustrado en la Ley de Moisés. Su fe basada en la razón lo hizo ver a Dios como alguien real, en tanto que su marcado sentido de la justicia lo movió a darle la debida honra por sus obras creativas.
R: ¿Es razonable decir que lo invisible se ve claramente?

Es nuestra sincera esperanza que usted también comprenda que creer en la existencia de Dios no se opone en absoluto a la razón. Ojalá haga más que simplemente aceptar la existencia de Dios —siguiendo el ejemplo de Pablo y de millones de personas— y llegue a entender que Jehová Dios es un ser espiritual con cualidades encantadoras que nos tocan las fibras del corazón y nos atraen a él (Salmo 83:18; Juan 6:44; Santiago 4:8).
R: Que millones de personas creen en un dios no lo hace ser real

¡Las creencias no se basan en la razón!
http://www.jw.org/es/